Nuestro Colegio

Pasto

Nuestro Colegio

 
Escrito por la Hermana María Gemma Vega Abia, R.F, el cual, acudiendo a la belleza estética de la prosa y la poesía, invita a guardar, en los corazones Filipenses, al Colegio como un segundo hogar, como el lugar en donde lo humano se justifica y se despliega, y, de paso, se adquiere una adecuada cultivación y formación del alma. Es el “… Colegio amado” cuyas enseñanzas servirán de guía parar elaborar un sentido auténticamente cristiano frente a la vida, en medio de las dificultades y retos del mundo. En donde se adquiere la fuerza del Espíritu Santo que renueva en los corazones el amor a Cristo, testimoniado por San Felipe Neri y los padres fundadores, Marcos y Gertrudis Castañer y Seda, a fin de lograr “…la transformación cristiana de la realidad, de acuerdo a las necesidades más urgentes y con especial atención a los más necesitados”.

EL COLOR AZUL: es el color del cielo, el cual significa que todo Filipense debe mantener su mirada en lo alto, que sus ojos vean más allá de lo visible, y viva de tal manera que desde ya construya en la tierra un trocito de cielo.

BLANCO: significa la pureza de nuestra Madre, la Virgen María, a quien amamos profundamente.

LAS TRES ESTRELLAS DORADAS en un fondo azul representa la nobleza de la Familia Neri.

LA PALOMA simboliza la experiencia de Pentecostés que se convierte para San Felipe en el centro de su espiritualidad: la gran experiencia del amor de Dios en su vida.

EL CORAZÓN: el de San Felipe Neri, es el fuego del Espíritu Santo prendido en el corazón del hombre, un fuego que alumbra la oscuridad, el cual nuestro santo cuidó con esmero y llevó por todos los lugares y a todas las personas, especialmente a los jóvenes.

LAS DOS AZUCENAS: simbolizan la pureza de la Virgen Inmaculada, Patrona de la Congregación de Religiosas Filipenses, Misioneras de Enseñanza. Nuestro Patriarca San Felipe Neri, y nuestros padres fundadores, Marcos y Gertrudis Castañer y Seda, le profesaron un profundo amor. Este ícono también significa la pureza de corazón que todo Filipense debe tener. Consiste en desear una sola cosa, la esencial: “Dios como centro de nuestra vida”.

“SURSUM CORDA”, lema escrito en latín y que traduce “ARRIBA LOS CORAZONES”, recuerda la obligación de todo Filipense de elevar continuamente sus corazones hacia Dios. Ser libres del mundo y de sí mismos para estar disponibles para Dios. También es una invitación a vivir alegres, ya que este sentimiento pertenece a los dones especiales del Espíritu Santo. De ahí que nuestro patrono es, con toda razón, llamado “El Santo de la Alegría” o también “Sonrisa de Dios”. Una alegría que viene de Dios, por eso dijo alguna vez “Sólo puede reírse de sí mismo quien ve todo en su justa proporción, es decir, desde la perspectiva de Dios”. En este lema se funde en acción: la doctrina de Cristo en la ciencia, el estudio, la fe y la oración. Es la meta que propone San Felipe Neri para dar siempre todo en tanto cuanto exalte la gloria de Dios.

La Congregación de Religiosas Filipenses “Misioneras de Enseñanza”, fue fundada en 1858 en Mataró-España, por los hermanos Marcos y Gertrudis Castañer y Seda.

Si quieres conocer un poco más de esta historia, no te pierdas el siguiente video: