Propuesta Educativa – documento completo

Pasto

Propuesta Educativa Filipense

Para los Colegios Filipenses… “toda educación es un proceso de estímulo y de ayuda en el crecimiento de los y las estudiantes. Este estímulo y ayuda debe ser personalizado, acomodado a las necesidades de cada uno, teniendo en cuenta el entorno en el que está inserto” (Carácter Propio de los Colegios Filipenses. Capítulo V. Algunos Aspectos Básicos de Nuestra Propuesta Educativa. Pág. 14). La educación, desde la Propuesta Educativa Filipense y acorde a las necesidades de nuestros tiempos, es un proceso de formación integral, es decir, un proceso continuo, permanente y participativo, que busca desarrollar armónica y coherentemente todas y cada una de las dimensiones del ser humano: ética, espiritual, cognitiva, afectiva, comunicativa, estética, personal, corporal y socio-política, a fin de lograr su realización en el entorno social en el cual está inserto.

En este orden de ideas, se puede decir que los Colegios Filipenses “educan para el cuidado y desarrollo de todas las dimensiones en que un estudiante han de crecer y madurar” (Carácter Propio de los Colegios Filipenses. Algunos Aspectos Básicos de Nuestra Propuesta Educativa. Pág. 13). Por lo tanto los propósitos fundamentales de la pedagogía Filipense, son entre otros: la educación integral de la persona, la educación ética y abierta a lo trascendente, aportando elementos para desempeñar el rol social que les corresponde, para hacer cercano a Cristo; acompañar desde una perspectiva evangélica, ofrecer la vivencia de la religión católica, la formación en valores, el profundo respeto a la persona, la promoción de una síntesis entre cultura, fe y vida y la orientación a los estudiantes en el descubrimiento de sus propios proyectos de vida. 

El Modelo Pedagógico Filipense, de la Renovación y la Esperanza, es una propuesta inspirada en el Carácter Propio de los Colegios Filipenses y el Carisma Congregacional de las Religiosas Filipenses: “la renovación cristiana de la sociedad, de acuerdo con las necesidades más urgentes de la Iglesia y con especial atención a los más necesitados” (Constituciones de la Congregación de Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza. No 2); así mismo, en los enfoques pedagógicos contemporáneos, especialmente en la Modificabilidad Estructural Cognitiva, orientada al desarrollo integral del ser humano, la potenciación y desbloqueo de sus estructuras cognitivas constituidas por funciones de entrada, elaboración y salida, gracias a la influencia de un acto humano mediador, la participación activa, autónoma y la capacidad meta-cognitiva del estudiante. (Ardila Romero, Alicia. Págs. 121 – 140). 

 

Fundamento Antropológico 

Por antropología se entiende la doctrina o ciencia que estudia la realidad humana, en forma integral. A esta realidad personal pertenecen principios constitutivos, tales como: trascendencia, unidad, personalidad, libertad, racionalidad e historicidad que le ponen en relación con los demás. El hombre ético fundamenta su existencia en el reconocimiento de la realidad personal y social, en la dignidad, la libertad, la religiosidad, el derecho a la vida, la educación, la cultura, la solidaridad, la paz, la justicia y la responsabilidad social. 

San Felipe Neri, patrono de la Congregación de Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza, mira a la persona como un ser capaz de decidir, dotado de valentía, fidelidad desinteresada, capacidad de superar las incomprensiones, críticas y ofensas, compartir el tiempo y el trabajo, las penas, los éxitos y fracasos, la comida y el descanso, los bienes y la pobreza. 

Los Padres Fundadores la Congregación de Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza, Marcos y Gertrudis Castañer y Seda, conciben a la persona como un ser que hace posible el encuentro, la comunicación, la escucha, la comprensión, la acogida del otro tal y como es, con toda riqueza de dones y cualidades y que tiene algo nuevo que decir a la vida. 

El Carácter Propio de los Colegios orientados por la Congregación (Carácter Propio de los Colegios Filipenses. Capítulo III: Propuesta Educativa De los Colegio Filipenses. Pág. 5) propone al ser humano como un ser que: 

     Descubre, desarrolla y potencia sus posibilidades físicas, intelectuales y afectivas; al tiempo que acepta sus propias limitaciones para su desarrollo armónico.

     Propicia el crecimiento de su responsabilidad social, al servicio de la justicia, la libertad, la solidaridad, la convivencia y la paz.

     Potencia el desarrollo de su dimensión ética, religiosa y transcendente, abriendo su acción a la búsqueda del sentido de la existencia humana. 

Por lo anterior, el ser humano según la concepción Filipense, es aquel que de manera autónoma apropia en su vida y acción las características señaladas y las pone al servicio de la renovación cristiana de la sociedad. 

Esta forma de ver a la persona, tiene a su base, la certeza de que el organismo humano es un sistema abierto que, en su evolución, adquirió la propensividad para modificarse a sí mismo, siempre y cuando exista un acto humano mediador, cuyo fundamento reside en la afectividad, emocionalidad, valores y trascendencia. 

El ser humano es un ser modificable, que no está absolutamente condicionado por factores endógenos o exógenos, ni siquiera por el factor hereditario. Esta postura conlleva un concepto dinámico en el desarrollo de la inteligencia y demás factores, donde su carácter cognitivo implica la totalidad de su ser. (Pilonieta, G. Pág.107-108). 

 

Fundamento Sociológico 

El fundamento sociológico, hace referencia a las condiciones de existencia y desenvolvimiento de las sociedades humanas. El Modelo Pedagógico Filipense, fomenta en el ser humano capacidades para actuar en distintos contextos y dar respuesta a las necesidades de la sociedad, con atención particular a los sectores sociales menos favorecidos. (Lozada, J. Las Religiosas de San Felipe Neri, origen, misión y espíritu, Barcelona. 1970. Pág. 74 – 77). 

En el Carácter Propio de los Colegios Filipenses, se plantea la educación como una proyección a la sociedad, en la oferta de servicios y promoción de actividades, en las que el estudiante se vincula con su entorno social y cultural. (Carácter Propio de los Colegios Filipenses, capítulo 5. Algunos Aspectos Básicos de Nuestra Acción Educativa. Pág. 13 – 18). 

La formación de los estudiantes Filipenses está orientada a la construcción, transformación y mejoramiento de la sociedad pluralista y democrática (Carácter Propio de los Colegios Filipenses. Capítulo 1: Los Centros Escolares En Una Sociedad Pluralista Y Democrática. Pág. 3 – 4), tarea que pasa por la inserción crítica y creyente en el entorno social, ambiental, científico, económico, político, eclesial y cultural, entre otros, la preparación para la vida profesional y la participación como medio importante en su proceso de madurez y en el desarrollo de la responsabilidad personal y social. 

En él, el estudiante Filipense debe ser un agente renovador de la sociedad, que al modificar su estructura cognitiva y el nivel de funcionamiento intelectual y emocional, mejora su capacidad personal para responder adecuadamente a los requerimientos y exigencias de la sociedad del conocimiento; es decir, tendrá procesos de pensamiento operacional y autónomo que posibilitan la capacidad para utilizar los derechos y oportunidades de la educación, comprender y dominar los sistemas de productividad, ejercer la plena participación en la sociedad democrática, ser generadores de oportunidad y esperanza. Se trata de una persona nueva que, desde esta propuesta educativa, con su metodología y pedagogía propias, ofrece a la sociedad una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo, que le permitan proyectar su perfil creyente, involucrándose activamente en los contextos sociales. (Pilonieta, Pág. 111).

 

Fundamento Psicológico – Epistemológico 

El fundamento psicológico-epistemológico, hace referencia al estudio del comportamiento del ser humano, en cuya base se encuentran los motores principales del aprendizaje: la inteligencia y las emociones. 

La propuesta educativa Filipense, tiene claro un fundamento psicológico sustentado en el Carácter Propio de los Colegios Filipenses: trabajo formativo, descubrimiento de valores y formación de actitudes, metodología abierta y flexible, desarrollo cognoscitivo e intelectual, proceso educativo por ejercicio físico y movimiento, práctica de destrezas y habilidades; todo ello orientado a la meta de renovar cristianamente la sociedad. Esta tarea implica la concepción del ser humano como un “…sistema abierto que, en evolución, adquirió la propensividad para modificar sus estructuras, siempre que haya un acto humano mediador”. (Feuerstein, R. 1963), lo cual sucede en interacción consigo mismo y el mundo externo. Desde esta postura, la inteligencia no es algo fijo, estable, medible o limitado, sino la disposición para adaptarse a nuevos estímulos, ya sean internos o externos; está marcada por la flexibilidad y la auto-plasticidad que impulsan al ser humano a adueñarse de su existencia con conciencia y responsabilidad. Esta visión positiva y optimista del ser humano, apunta al aprendizaje social y a la intervención cognitiva mediada, oportuna y adecuada, posición defendida por la teoría de la Modificabilidad Estructural Cognitiva (MEC) (Feuerstein, R. 1963). Se desprende esta teoría de una visión antropológica y social positiva, que asume la educación como un proceso integral e integrado a todos los aspectos internos y externos que tienen que ver con la persona (Belmonte, T. Pág. 56). 

Reuven Feuerstein (1997), propone una teoría de la inteligencia, en la que se destaca su visión dinámica, relativista y contextual, en la que adquiere un papel central la participación de los padres y maestros, en tanto garantiza que efectivamente la plasticidad y flexibilidad del organismo conduzcan a un alto grado de modificabilidad, haciendo imprescindible su comportamiento y su desarrollo. 

Es importante señalar, que la Modificabilidad Estructural Cognitiva, no solo centra sus resultados en lo intelectual, sino que toma en cuenta la afectividad, la emocionalidad, los valores y la trascendencia del ser humano, aspectos que son igualmente esenciales en el Carisma Filipense y que se expresan así: 

“Toda educación es un proceso de estímulo y de ayuda en el crecimiento de los y las estudiantes. Este estímulo y ayuda deben ser personalizados, es decir, acomodados a las necesidades de cada uno, teniendo en cuenta el entorno en el que está inserto. Nuestros centros pretenden orientar al alumno en su trabajo formativo de acuerdo con estos principios. Por tanto, en la medida de sus posibilidades: parten de la situación real de cada estudiante y del conocimiento de su entorno familiar y social, de sus posibilidades de crecimiento y maduración, elaboran programas de orientación que les ayuden a superar las dificultades y a desarrollar sus capacidades. 

Fomentan el interés por el trabajo individual y motivan el esfuerzo constante que les ayuden a avanzar en su proceso de aprendizaje. Acentúan la dimensión social del proceso educativo, favorecen el trabajo en equipo y, a través de él, la cooperación y la solidaridad. Ayudan a los y las estudiantes a la aceptación, dominio propio y visión positiva de sí mismos, a la integración de la propia sexualidad en el proceso de madurez afectiva, a adquirir una sensibilidad equilibrada ante los problemas y situaciones humanas y orientar su opción vocacional y profesional con la sensibilidad adecuada”. (Carácter Propio de los Colegios Filipenses, capítulo V)

 

Fundamento Pedagógico 

Desde el Carácter propio de los Colegios Filipenses, se sostiene que “nuestros estudiantes intervienen activamente en su proceso educativo, de acuerdo con su edad, asumiendo responsabilidades proporcionadas a su capacidad. La participación de los estudiantes en la vida escolar es muy variada, porque expresa sus intereses e inquietudes, a través de la relación educativa con tutores y profesores, intercambiando puntos de vista sobre temas escolares y extra escolares” (Carácter Propio de los Colegios Filipenses. Capítulo 4, Pág. 10). 

El Modelo Pedagógico Filipense cuenta con un instrumento de planeación organizado y secuencial, que depende por completo de la importancia y la fuerza ejercida por los propósitos educativos: “¿Para qué educar?”, “Sólo después de formular con claridad lo que esperamos de nuestros esfuerzos educativos, estaremos en posición de determinar racionalmente el contenido y los métodos de enseñanza y de evaluar los resultados de ésta” (Ausubel, D. y otros. 2007. Pág. 16). Este instrumento es la brújula para llevar a cabo los propósitos educativos respecto del tipo de persona que se quiere formar y se compone fundamentalmente de seis principios didácticos: propósitos (¿para qué?), evaluación (¿cuáles son las evidencias de que una persona alcanzó el propósito?), contenidos (¿qué?), secuencia didáctica (¿cuándo?), metodología (¿cómo?) y recursos didácticos (¿con qué?).

 

Enfoque de los Propósitos Académicos 

En el Carácter propio de los Colegios Filipenses se explica que “en nuestros Colegios, nos planteamos seriamente la educación en los valores y nos proponemos poner de relieve la formación de actitudes como aspectos básicos en la formación integral. Pretendemos que nuestros estudiantes aprendan fundamentalmente a SABER, HACER Y SER. Dado que los comportamientos, valores y actitudes no pueden ser impuestos, si no que cada persona debe descubrirlos y hacerlos suyos, presentamos a los estudiantes situaciones concretas que les permitan tomar decisiones ejerciendo su libertad y responsabilidad. Les motivamos y facilitamos medios para que puedan adquirir y madurar criterios de valor que orienten su conducta. Cuidamos que toda la tarea docente y educativa se inspire en la propuesta de VALORES, ya expresada en nuestra PROPUESTA EDUCATIVA. De esta forma el ámbito educativo de nuestros Colegios crea un clima que en sí mismo ya es educativo, porque expresa convicciones y motiva al compromiso”. (Carácter Propio de los Colegios Filipenses. Capitulo V. Algunos Aspectos Básicos de Nuestra Acción Educativa. Pág. 13-18). 

Desde la propuesta pedagógica de los Colegios Filipenses, el enfoque de los propósitos académicos debe estar orientado a la educación integral de la persona, la educación ética y abierta a lo trascendente, aportando valores desde una perspectiva evangélica, la enseñanza de la religión católica y un profundo respeto a la persona. Así, la tarea consiste en favorecer la formación del perfil creyente de los estudiantes, para que logre insertarse activamente en movimientos sociales, ambientales, científicos, culturales, económicos, políticos, religiosos y eclesiales, desde el descubrimiento de su propio proyecto de vida. 

La Modificabilidad Estructural Cognitiva enriquece esta propuesta al decir que la fijación de propósitos académicos, busca la educación del pensamiento y de la inteligencia, mejorar la capacidad para aprender a pensar, potenciar sus capacidades y desbloquear las habilidades cognitivas que se le dificulta desarrollar; para ello impulsa al estudiante a crecer y desarrollarse de forma armónica, sin referencia de edad, escolaridad o capacidad de aprendizaje. 

El propósito fundamental del Modelo Pedagógico Filipense de la Renovación y la Esperanza, es, entonces, el desarrollo de habilidades para transformar la realidad y el entorno del estudiante, a partir del ejercicio de su autonomía y gracias al papel clave que juega el maestro mediador.

 

Características de los Contenidos Programáticos 

El Carácter Propio de los Colegios Filipenses, propone como aspectos básicos de la acción educativa el cultivo de la inteligencia, el desarrollo de la memoria, el favorecimiento de la expresión y comunicación en el lenguaje propio de los y las estudiantes, el estímulo de la actividad y la investigación en el mundo del arte y la ciencia, el uso creativo del tiempo libre, el fomento a la iniciativa y espontaneidad, la aceptación de reglas del juego en el trabajo en común, el trabajo personal y la autoevaluación. De igual manera promueve un aprendizaje basado en el interés, la motivación y el esfuerzo personal. 

Las pedagogías contemporáneas, en particular la Modificabilidad Estructural Cognitiva, proponen el desarrollo de operaciones intelectuales, de acuerdo con las estructuras previas de los estudiantes y teniendo en cuenta las funciones cognitivas de entrada, elaboración y salida. Además, acogen instrumentos de conocimiento acordes con la etapa evolutiva y las particularidades de los estudiantes. Entre ellos se encuentran las nociones, las proposiciones, los conceptos, los procedimientos, el razonamiento hipotético deductivo y los argumentos.

 

Concepción de los Métodos Pedagógicos 

La metodología didáctica empleada en la Propuesta Filipense, tiene una gran incidencia en el desarrollo de la personalidad, en la autorrealización y en la autonomía del aprender y del ser, así como en el sentido de cooperación y solidaridad que incluye la concreción de una pedagogía abierta y flexible; además integra los avances de las ciencias pedagógicas y exige constante revisión, evaluación y actualización, proyectando con su influencia una impronta en el desarrollo de los estudiantes. 

La puesta en práctica de esta metodología exige tener en cuenta los siguientes aspectos: adaptación de las posibilidades reales de cada Colegio y grupos de estudiantes, respetando las disposiciones legales vigentes, enseñanza personalizada, como respuesta a las posibilidades de crecimiento y maduración de cada estudiante, fomentando su actividad individual y grupal, estudio de los resultados de la investigación educativa y análisis aplicados a la realidad, realización de experiencias de renovación y pedagogía de intercambio con otros colegios y entidades, evaluación constante del proceso educativo, experiencias pedagógicas o de carácter organizativo, constatando su incidencia en la mejora de calidad de la enseñanza y la educación en la Institución. 

El método pedagógico desde el enfoque de la Modificabilidad Estructural Cognitiva, se conoce como “Experiencia de Aprendizaje Mediado” EAM, el cual busca la modificación de las estructuras del pensamiento, empleando las tres fases del acto mental a partir de la intervención de un mediador. Utiliza métodos: inductivo-deductivo, grupal, cooperativo y científico.

 

Características de los Recursos Didácticos 

En el Carácter Propio de los Colegios Filipenses, se concibe la formación como un proceso que prepara a los estudiantes para la vida; por ello emplea los recursos didácticos necesarios, enseñándoles a leer, a comprender y a utilizar las nuevas formas de expresión que van siendo habituales en la sociedad y que les permiten hacer uso de la tecnología y los medios de comunicación, como un recurso más al servicio de la formación personal y de la construcción de la sociedad. 

Los recursos didácticos tienen como finalidad: favorecer su utilización como complemento y ayuda en la acción del maestro mediador, ayudar a los estudiantes a juzgar y seleccionar la información que ofrecen los medios de comunicación, incorporar avances tecnológicos en la acción docente como servicio a la enseñanza personalizada, ayudar a la creatividad, integración de estudiantes con altas capacidades intelectuales y/o talentosos y la investigación educativa, fomentar el uso de diferentes medios como canales de expresión, formas de relación en intercambio de experiencias con otros grupos educativos. 

Son también recursos didácticos de las pedagogías contemporáneas, acordes a la propuesta pedagógica Filipense: los mentefactos, los mapas conceptuales, los mapas parlantes, la informática, la cibernética, los juegos de computadoras y en general las TIC´s.

 

Enfoque de la Evaluación Formativa

 

Desde el carácter propio de los Colegios Filipense se argumenta que “dentro de nuestros proyectos pedagógicos y educativos consideramos la EVALUACIÓN como un proceso continuo. El diseño de evaluación se adapta al proyecto concreto de cada Colegio. Mediante él, verificamos el nivel de calidad de nuestra acción educativa y la adecuación de nuestra pedagogía a las necesidades de los estudiantes. 

El diseño de autoevaluación es aplicable a los diversos campos de la vida escolar, incluyendo los siguientes aspectos: analizar la situación inicial, ver la realidad en la que se vive, así como conocer las necesidades de los estudiantes o de cualquier otro aspecto del Colegio que es objeto de revisión; concretar el objetivo u objetivos que nos proponemos y el plazo para conseguirlos; identificar las alternativas, medios, métodos, estrategias y actividades que nos ayudarán a la consecución de dichos objetivos y verificar en su momento lo conseguido y las dificultades encontradas en el proceso. 

Todos los aspectos y dimensiones del Colegio y del proceso educativo, son en su momento objeto de evaluación por los órganos competentes. En todos los Colegios Filipenses, la aplicación de un diseño de autoevaluación es un estímulo y orientación que repercute en la mejora de la calidad de nuestras relaciones y enseñanzas”. (Carácter Propio De Los Colegios Filipenses. Capítulo V. Algunos Aspectos Básicos de Nuestra Acción Educativa. Pág. 28 – 29). 

En esta dinámica, según Reuven Feuerstein (2007), en su propuesta de aprendizaje mediado, relieva la evaluación como una oportunidad, como un momento para el aprendizaje y por eso propone, en consonancia con otros autores que han hablado del tema, la evaluación no solamente como una herramienta, sino como una nueva manera de entender el aprendizaje. 

Dos conceptos importantes deben tenerse en cuenta en la evaluación: actividad y modificabilidad. El examinado es dirigido y reforzado para asumir un rol activo en la búsqueda y organización de la información y el examinador como mediador, asume el rol de facilitador que induce exitosamente el aprendizaje. 

Una manera de definir la inteligencia es como la capacidad de aprender, por ello las diferentes modalidades de evaluación deberían presentarse como formas de aprendizaje. Lo anterior sugiere una forma diferente de concebir la evaluación y otorga gran importancia a la intervención del mediador en la mejora que puede producirse en el examinado respecto a sus respuestas iniciales. El producto de la evaluación es la modificabilidad o el cambio en el funcionamiento cognitivo. (Pilonieta, G. 2010. Pág. 239 – 240).

 

3.2 POLÍTICA EDUCATIVA

 

COMPROMETIDOS CON LA MEJORA CONTÍNUA

El Colegio Filipense dirigido por las Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza, con más de 55 años de historia, cumple su labor educativa y social formando estudiantes partícipes de la renovación cristiana de la sociedad, animados por el espíritu de San Felipe Neri y el ardor apostólico de nuestros padres fundadores: MARCOS Y GERTRUDIS CASTAÑER Y SEDA, “educa para el cuidado y desarrollo de todas las dimensiones en que un niño y un joven han de crecer y madurar” (Carácter Propio de los Colegios Filipenses). Por lo tanto, los propósitos fundamentales de la pedagogía Filipense, son entre otros: la educación integral de la persona, la educación ética y abierta a lo trascendente, aportando elementos para desempeñar el rol social que le corresponde, ser cercano a Cristo, acompañar desde una perspectiva evangélica, ofrecer la vivencia de la religión católica, la formación en valores, el profundo respeto a la persona, la promoción de una síntesis entre cultura, fe y vida y la orientación a los estudiantes en el descubrimiento de sus propios proyectos de vida. 

El Modelo Pedagógico Filipense de la Renovación y la Esperanza, tiene un enfoque pedagógico contemporáneo, fundamentado en la “Modificabilidad Estructural Cognitiva” (MEC) desarrollada por Reuven Feuerstein; psicólogo rumano, fundador y director del Centro Internacional para el Acrecentamiento del Aprendizaje Potencial (International Center for the Enhancement of Learning Potential) ICELP JerusalénIsrael; quien en más de 80 países ha aplicado sus teorías y sistemas en aulas escolares internacionales. 

 

El Colegio Filipense “Nuestra Señora de la Esperanza”, comprometido con un proceso de mejora continua, desde el año 2005 adoptó el modelo E.F.Q.M (Modelo Europeo de Excelencia para la Gestión de la Calidad), obteniendo en el año 2006 la Acreditación “Nivel de Acceso”, en abril de 2010, recibe la Certificación “Comprometido con la Excelencia” (C2E Nivel Dos Estrellas). En el mes de marzo de 2013, la Fundación Colombia Excelente otorga la Certificación “Reconocido por la excelencia” (R4E Nivel Tres Estrellas). En noviembre 15 de 2016, recibe la Certificación “Reconocido por la excelencia” (R4E Nivel Cuatro Estrellas), posicionando al Colegio en la categoría “Reconocido a nivel mundial”. Siendo uno de los colegios del grupo élite a nivel Nacional con esta certificación.